Si no Puedes ir Corriendo, ve Caminando

Son las 5:25 de la tarde y estoy sentado esperando la guagua (autobús) para volver a casa después de un duro día de trabajo. Mañana será igual, pero hoy me ocurrió algo que me ha llevado a escribir este post. He tenido que caminar unos 6 Km durante 50 minutos para no llegar tarde a mi trabajo. No me sorprendió tanto el caminar 50 minutos, o 6 km; lo que me sorprendió es el cómo pensé y calculé todo; distancia, tiempo y trayecto que tenía que hacer para llegar a la hora exacta al trabajo, a las 9 de la mañana. Voy a contarte un poco por encima  mis peripecias 🙂 para llegar a tiempo al trabajo, y que he aprendido de todo esto hoy:

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7:35 de la mañana. Sí, es muy temprano para entrar a las 9 al trabajo, pero es que si no, no llego. Voy a la parada de taxi para coger uno que me lleve hasta la estación de guaguas (autobuses), porque los sábados a esa hora no puedo acercarme en guagua.

7:45. Llego a la parada de la estación y sé de antemano que la guagua ha salido a las 7:40; pienso: No pasa nada, cojo la siguiente y llego a tiempo. Miro el horario y veo que la siguiente es a las 8:40. Noooo!!, en esa no llego ni de coña. Hay una señora que también espera, y me dice que seguro que pasa otra antes, pero yo ya dudaba de que pasara otra. Me pongo a pensar: ¿Espero un poco más?, ¿Cojo un taxi y sigo gastando dinero, o me echo a caminar?

7:55. Mi cabeza ya ha dado mil vueltas y he perdido casi 10 minutos con la falsa esperanza de que pasara otra guagua ,pero yo ya estoy caminando, tengo un plan en mi cabeza aunque sigo con algunas dudas: Es muy lejos, ¿y si no llego? ¿y si no puedo pasar por la carretera que está en obras?. Me dirijo al cajero del banco y saco dinero porque ya se más o menos donde voy a coger el taxi, pero se que no quiero gastarme 15 euros desde donde estoy.

8:05. Me faltan más de 5 km para llegar al punto donde voy a coger el taxi. Con el teléfono móvil en la mano empiezo a controlar el tiempo, distancia-tiempo; marco el ritmo de mis piernas a la vez que barajo otras posibilidades para llegar antes.

8:15. Se que mi compañero de trabajo tiene que pasar con el camión de la empresa por la carretera principal, quizás me pueda recoger si me ve, pero pienso si ya es demasiado tarde y ya ha pasado. Aunque mi mente dice que ya ha pasado, al mismo tiempo que camino, no dejo de mirar hacia atrás con la esperanza de que aparezca y me ahorre la gran caminata que aún me queda por delante.

8.30. No se cuanto he caminado, ¿2 kilómetros, 3?, pero me queda mucho aún, o eso me parece. Una de las opciones que había barajado antes, era desviarme hacia un pequeño puerto que hay y coger un taxi (si es que lo hay) en una terminal de pasajeros. Aquí dudo unos segundos, pienso que si me alejo del camino principal y pierdo 5 minutos para no encontrar ningún taxi, entonces la he cagado por completo y no voy a llegar al trabajo a tiempo. Decido olvidarme de esa opción y tirar para adelante como un loco. En todo momento miro el reloj y controlo mi ritmo de caminata.

8.40. Diossss!!! ¿Quién me manda a mí a echarme a caminar tanto? No voy a llegar a tiempo trabajo, se que por llegar 15 minutos tarde no va a pasar nada, pero nunca he llegado tarde, y hoy tampoco va a ser esa vez; tengo un objetivo claro y lo voy a cumplir. Ya falta menos; se donde esta la siguiente parada de taxi, así que acelero mi ritmo; tenía previsto llegar a la parada a las 8.45, pero ya se que hasta las 8:50 no voy a llegar.

8.50. Por fin llego a la parada de taxi. Me subo rápido y le digo al taxista que me lleve hasta el hotel donde trabajo. El hombre sabía que tenía prisa, así que fue sueltito con el coche, jejejeje. Yo estoy más relajado.

8:56. Entro por la puerta de personal del hotel y ficho. Todavía no son las 9 de la mañana y voy al baño a refrescarme la cara. Pienso que no es que haya tenido suerte de llegar a tiempo, es que lo planeé todo en el momento en que empecé a caminar (aunque no lo supiera del todo), y tenía un plan para llegar a tiempo.

9:00 de la mañana. Estoy ya en mi puesto de trabajo. No me siento muy cansado, una porque mi trabajo es físico 100% y tengo el cuerpo hecho, y otra porque suelo caminar mucho.

 

Bueno, esta es mi batalla, ahora voy a contarte un par de cosas que he aprendido de toda esta larga caminata y que se pueden aplicar para cualquier ámbito de nuestra vida.

1.  Coge un taxi la próxima vez cap…🙂 En serio, alguna vez ya había tenido que coger un taxi y gastarme 15 euros. Los fines de semana los horarios son complicados, pero ya debería saberme las horas de las guaguas de memoria. Esta parte es mi culpa.

2.  Más que por coger un taxi o gastarme el dinero, quería cumplir un reto, un objetivo. Dirás que soy un masoquista, que a esa hora de la mañana y para ir a trabajar  8 horas es una paliza caminar tanto. Sí, pues soy un masoca, pero que buena sensación tuve cuando entré por la puerta de personal del trabajo. Había cumplido mi objetivo.

3.  Si estás parado, quieto sin hacer nada, nunca harás nada. Cuando comencé a caminar, empecé a pensar mejor en lo que tenía que hacer para llegar a tiempo; cuanto más caminaba, más claro veía lo que tenía que hacer. Ponte en movimiento.

4.  Márcate un ritmo. Cuando estés metido en el camino, marca tu paso, pregúntate: ¿cuánto he andado? ¿cuánto me queda? ¿tengo que ir más rápido? ¿puedo disminuir un poco el ritmo? Si te marcas un buen ritmo, vas a llegar a la meta, y cumplirás tu objetivo seguro.

5.  Tú puedes. Al principio, el punto de llegada te puedes parecer que está demasiado lejos y que no vas a llegar. Conforme vas caminando, ese pensamiento se va esfumando y vas visualizando que sí puedes conseguir y que si vas a llegar. Confía en ti.

6.  No hace falta que corras, camina si es necesario. Podía haberme echado a correr como un loco para intentar llegar antes; pero seguramente me hubiera desesperado y agotado a los 10 minutos. No se correr largas distancia, ni estoy preparado, ni es algo que me guste mucho. ¿Por qué no caminas mejor? Caminando también se llega a todas partes, sólo tienes que saber hacia dónde vas, qué distancia hay, y cuánto crees que puedes tardar en llegar.

7.  Todo se consigue. Si te lo propones y si no te desvías del camino, seguro que vas cumplir el reto que te hayas puesto por delante, vas a llegar a la meta y vas a llegar a tiempo. Con un poco de tesón y esfuerzo, todo se puede conseguir.

 

Hoy he aprendido muchas cosas. Aunque te parezca  una tontería, he sentido una gran satisfacción al llegar a donde quería en el tiempo que yo quería. Yo marqué el camino, la distancia y tiempo; mis piernas hicieron todo lo demás. Hacía tiempo que no sentía esa sensación de saber que soy capaz de marcarme un objetivo y conseguirlo yo mismo con mi esfuerzo y constancia.

¿Qué piensas al respecto? ¿Eres de los que va corriendo o de los que camina para conseguir sus objetivos? Me gustaría mucho saber tu opinión.

 

Espero que hayas entendido este artículo; sé que igual no está redactado de la mejor forma, y que no haya logrado transmitir todo lo que se me ha pasado por la cabeza y todo lo que he sentido. De todas maneras, no tengo ningún problema en contártelo de otra forma, puedes dejas un comentario, o contactar conmigo aquí; te contestaré encantado y seguro que sacaré muchas más enseñanzas de tu opinión. Por último, quiero terminar con la frase que da nombre al título del post:

 

“Si no puedes ir corriendo, ve caminando”

 

Nota: Esto me ocurrió el sábado día 16, lo escribí justo después de salir del trabajo; y lo comparto en el blog hoy lunes. Fuente Imagen: Flickr – www.gerardboyer.info

Si no Puedes ir Corriendo, ve Caminando
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2 Comments

  1. Herbert Andres Rodriguez Cadena noviembre 18, 2013
    • CW noviembre 19, 2013

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